La crisis social y política
del sureste de México, conectada al estallido de la
guerra en Chiapas (y posteriormente en Guerrero y Oaxaca)
y a la insurgencia de un movimiento de resistencia y reorganización
popular, es la parte más corrosiva de los diversos
factores que ponen término al monopolio político
del PRI. Prolongada crisis, que logra ser contenida y manipulada
en una dirección no desfavorable a las elites del poder
económico y político, nacional e internacional.
Cuando el grupo en el poder considera la situación
política en el límite (combinable con una potencial
crisis económica mundial), se administra un eficiente
relevo en el poder ejecutivo, gracias a la cooperación
derechista del PAN y el PRI, así como a la parcial
corrupción política y debilidad ideológica
del PRD.
La cúpula empresarial
y política, aprovecha hábilmente la confusión
de la opinión pública generada por el fin del
PRI para retomar sin dificultad los planes neoliberales precedentes
de uso del territorio nacional y su población, manteniendo
en primer plano la satisfacción de las necesidades
comerciales e industriales que la globalización impone
a las cúpulas empresariales mexicanas y estadounidenses.
Por ello se reiteran religiosamente los planes de subordinación
de México a las necesidades de desarrollo del territorio
estadounidense.
Como la fuerza política de Vicente Fox es fugaz (porque
se basa sólo en el hartazgo político contra
las manipulaciones y corrupciones del PRI y en expectativas
populares ingenuas de mejoría), el nuevo grupo gobernante
se encuentra supeditado a condiciones económicas y
políticas impuestas al país y a los capitales
mexicanos por el gran capital y el gobierno de los Estados
Unidos. Fox y su grupo no tienen, pero tampoco les interesa
crear, una nueva fuerza económico-política nacional
que contrarreste este complejo poder estadounidense. Les interesa,
en todo caso, continuar engordando sus bolsillos y su poder
político, para lo cual les resulta indispensable obedecer
las reglas neoliberales del juego del mercado mundial.
En este contexto, el Plan Puebla Panamá (PPP) -principal
iniciativa que, desde varios meses antes de la toma de posesión
del cargo presidencial por Fox, ocupa la mayor atención
de los medios de comunicación- resulta ejemplar por
la manera en que dice buscar solución geoeconómica
y geopolítica a los diversos problemas sociales, políticos,
militares y económicos del sur de México y Centroamérica,
favoreciendo a los principales grupos empresariales mexicanos,
así como a los intereses del imperio.
El PPP es un programa de gobierno en el que reencarnan las
iniciativas claves del Plana Nacional de Desarrollo Urbano
1995-2000 del expresidente Zedillo y el Megaproyecto del Istmo
de Tehuantepec, elaborado en 1996 por la consultoría
Ochoa y Asociados. Si bien se busca contrarrestar la desprestigiada
imagen que adquiere esta última iniciativa maquillándola
un poco como una supuesta solución a los viejos problemas
de miseria del sureste de México. El plan de Fox continúa
a pie juntillas la anterior necesidad de crear corredores
en el Golfo de México, la costa del Pacífico
Sur y el Istmo de Tehuantepec. Ejes carreteros no sólo
concebidos como base del desarrollo urbano industrial, del
desarrollo agropecuario y agroindustrial, sino también
como vasos para la extracción de materias primas y
corredores urbanos para la retención de trabajadores
(incluso extranjeros) que hoy migran desde todo el territorio
nacional. No casualmente en su sexenio nombra Zedillo a estos
ejes "corredores de integración urbano regional".
Un mapa de América del
Norte muestra el trazo de los corredores mexicanos de Zedillo
como puentes terrestres interoceánicos (land bridges)
que pretenden enlazar al este de los Estados Unidos (donde
se concentra el 80% de su actividad económica) con
la Cuenca del Pacífico. Siendo el corredor más
importante de todos el Istmo de Tehuantepec, pues al igual
que otros pasos centroamericanos, resultaba muy eficiente
por la estrecha distancia de la franja terrestre que se requiere
atravesar.
Estos puentes terrestres prometen
operar mediante un sistema intermodal que traslada rápida
y eficiente mercancías, mediante contenedores que pueden
ser trasladados de cualquier medio de transporte a otro (barco,
trailer, ferrocarril, ferrobarcaza o avión), sin pérdida
de tiempo y con ahorro del proceso de almacenamiento. Dichos
sistemas son la nueva infraestructura técnica paralela
a la globalización de los medios electroinformáticos
y al nuevo patrón de automatización industrial,
un gigantesco sistema robotizado mundial. No resulta casual
que las líneas estratégicas de traslado de mercancías
estadounidenses y asiáticas, entre los polos más
importantes de la economía mundial, sean simultáneamente
imaginadas como líneas de ensamble maquilador que permiten
superexplotar la mano de obra mexicana, centroamericana y
caribeña, pagando salarios extremadamente bajos.
El PPP es una iniciativa del gobierno de México, que
si originalmente pudo ser concebida para el provecho industrial
o comercial de los empresarios mexicanos en el área
centroamericana, en el contexto de la caótica crisis
de recesión estadounidense, comienza a funcionar como
un plan de control policiaco en el sur de México de
los enormes flujos de transmigrantes centroamericanos (y sudamericanos,
asiáticos, africanos, etc.) hacia los Estados Unidos.
Desdiciendo en muy pocos meses la palabrería inicial
con que el gobierno de México se presentaba a los gobiernos
centroamericanos como el arrepentido hermano mayor que cuidaría
los intereses de los menores, además de pedir disculpas
por las grandes vejaciones que los trabajadores centroamericanos
han sufrido en territorio mexicano.
Pero el plan de Fox si mantiene del programa de Zedillo y
el Megaproyecto de Tehuantepec el interés por los ferrocarriles
del sureste como centro de distribución de riquezas;
por la carretera interoceánica de altas especificaciones
entre Coatzacoalcos y Salina Cruz; por las cadenas productivas
del complejo petroquímico de la región (el más
importante de América Latina) como punto de apoyo para
una nueva industria del ciclo del etano; por las plantaciones
forestales, los parques industriales de maquila, la siderurgia,
industria agroalimentaria y pesquera, programas de aprovechamiento
de minerales, etcétera.
También se retoma otros
programas que el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos
Internacionales (cemai) y el Consejo Empresarial de Integración
Económica del Sureste (ceides) formulan en febrero
de 1997 en la revista Expansión; proponiendo el desarrollo
del sureste con carreteras, ferrocarriles, hidrovías
y "clusters" empresariales, que permitirían
reunir capitales transnacionales, nacionales y regionales
en torno del Istmo "de cabo a rabo" (que comprende
Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas), todo en conexión
con otros proyectos económicos para la Península
de Yucatán.
Este antecedente del PPP es el primer documento que habla
de participación del sector privado en el desarrollo
de infraestructuras hídricas (presas y distritos de
riego), hidrovías intracosteras para toda la región
pantanosa de Tabasco, canales de derivación y acueductos
que llevarían hasta la península de Yucatán
agua desde presas como Boca del Cerro, en la cuenca del Usumacinta.
Infraestructuras presentadas, desde entonces, como solución
al desabasto de agua en Yucatán, ocasionado por el
crecimiento demográfico y el desarrollo económico,
ligado a las maquiladoras e invernaderos de agroexportación.
El PPP incluye el proyecto del Banco Mundial (y su red de
organizaciones ambientalistas transnacionales) Corredor de
Vida Silvestre en Centroamérica o Corredor Biológico
Mesoamericano. Una conferencia realizada en Costa Rica durante
septiembre de1993 bajo el auspicio del Proyecto Paseo Pantera
es el punto de partida de las negociaciones del Banco con
gobiernos centroamericanos. Aunque la negociación con
el gobierno mexicano es hasta 1995, cuando se incorporan en
este corredor las Áreas Naturales Protegidas de Quintana
Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y Chiapas.
Se integró así
a 33 ecorregiones que representan el 12% de la biodiversidad
mundial, enlazando 400 Áreas Protegidas (9.5 millones
de hectáreas) que son el 18% del territorio político
mencionado. Sin embargo, para fines del sexenio de Zedillo,
el área del corredor se extendía a la región
de los Chimalapas en el Istmo de Tehuantepec; e incluso más
allá, hacia la rica y poco conocida región mixe
en el oriente de la Sierra Norte (o Sierra Juárez),
a los bosques mesófilos y selva tropical de la Chinantla,
o a la Sierra Madre del Sur no sólo en Oaxaca sino
también en la Montaña de Guerrero.
El Corredor biológico Mesoamericano -resultado, entre
otras cosas, de los sistemas de información geográfica
en el estudio de ecosistemas y de la ingeniería genética
que convierte a las reservas naturales en bancos genéticos
in situ y a la diversidad cultural indígena en bancos
de saberes locales- es concebido como un bizarro corredor
donde se intercalan Áreas Naturales Protegidas (anp)
con plantaciones (supuestamente "ordenadas" en áreas
núcleo y cinturones de amortiguamiento). Además
de que las plantaciones también son diseñadas
para obtener productos industriales, alimentarios o medicinales
que incluso la nueva ingeniería genética diseña
para el mercado.
Este tipo de corredores biológicos fue diseñado
por el Banco Mundial como una coartada para apropiarse el
abigarrado mundo de las riquezas biológicas dentro
de la nueva economía, sea como materias primas, sea
como productos agropecuarios, farmacéuticos y forestales.
Por ello en estos corredores biológicos no sólo
importa el tránsito de especies que garantiza la vitalidad
genética de las anp, sino también los flujos
migratorios de biopiratas, finqueros terratenientes y ong
ambientalistas nacionales y transnacionales que privatizan
esta nueva riqueza estratégica.
Aunque se trata de programas geopolíticos orientados
a fortalecer la hegemonía económica y política
estadounidense, el grupo económico en el poder político
de México busca sacar provecho de este tipo de procesos;
buscando, con base en los recursos y habilidades preexistentes
de las empresas mexicanas, insertarse en estos programas estratégicos.
Es el caso de los capitales dedicados a la biotecnología
y la agroforestería que aprovechan el cambio de régimen
de propiedad y uso del suelo para el desarrollo de plantaciones
forestales.
En el PPP los negocios de turismo convencional (que evolucionan
hacia formas más ecologizadas o a formas de turismo
de riesgo y aventura, pero se mantienen en el uso convencional
de playas, ciudades tradicionales, etc.) se potencian con
nuevas formas de ecoturismo, turismo cultural, agriturismo
y ranchos cienegéticos, abiertas por los recientes
cambios de uso de las riquezas biológicas y culturales
del sureste. Aprovechan con cuidado estas actividades no sólo
las cadenas transnacionales del turismo y las ONGs ecologistas
trasnancioanles como World Wildelife Foundation, Conservation
International, The Nature Concervancy, sino también
muchos de los grupos empresariales del bloque en el poder;
que apuestan más a este tipo de negocios cuanto más
sinergia les permite formar con otros procesos incluidos dentro
de la reorganización estratégica del sureste,
como la privatización de puertos aéreos y marinos,
la apertura de nuevas de carreteras, las actividades de bioprospecicón,
la privatización de anp y el patrimonio cultural, la
expropiación de tierras campesinas o la apertura cínica
de grandes fincas neoporfiristas. Se recicla así el
anterior mega proyecto turístico Mundo Maya, propuesto
para el espacio de la llamada Selva Maya.
El PPP es ejemplar por como organiza esta región donde
los corredores urbano industriales y los corredores biológicos
coinciden contradictoriamente como en ninguna otra región
del mundo. La formación de corredores urbano industriales
corresponde a la integración de procesos de concentración
y centralización de capital en los transportes, los
sistemas intermodales y los medios de comunicación.
Mientras la formación de corredores biológicos
expresa el desarrollo de empresas que dominan el circuito
de proceso de reproducción de la población.
Al monopolizar la producción de granos, la industria
alimentaria, el establecimiento de patrones mundiales uniformes
del consumo de alimentos y enfermedades, la gestión
médica de la salud y la producción forestal.
Contradictorio caso paradigmático del proyecto del
Istmo de Tehuantepec que el PPP extiende como un plan de desarrollo
para la región ístmica de México y Centroamérica.
Por estos dos contenidos estratégicos contradictorios
(los corredores interoceánicos y el corredor biológico)
la visión de Fox del Plan Puebla Panamá no puede
ser considerada como un mero plan de desarrollo regional,
pues, lo sepa o no Fox, los antecedentes programáticos
que se ve obligado incluir dentro de su programa de desarrollo,
en realidad son planes geoeconómicos y geopolíticos,
que de continuar aplicándose permitirán a los
Estados Unidos consolidar su hegemonía sobre la Cuenca
del Pacífico y sobre las economías asiáticas.
Si bien, los intereses particulares y las oportunidades de
coyuntura propias de la economía estadounidense marcan
un sesgo propio al desarrollo de estos intereses de largo
plazo. Es el caso de la pasajera crisis de los nuevos puentes
interoceánicos como el Istmo de Tehuantepec, ocasionada
por la prolongada crisis financiera e industrial de México
(1995-1996), las islas asiáticas del Pacífico
(1998.1999) y los Estados Unidos (2000-2001), que aminora
la importancia geoeconómica de esta región de
paso.
Es el caso contrario del desarrollo de los corredores de integración
urbano regional en la parte mexicana del Golfo de México
(entre Matamoros, Tamaulipas y Cancún, Quintana Roo).
Pues este es territorio de influencia del grupo de los grandes
petroleros emplazados en Texas y la costa estadounidense del
Golfo de México, a la vez que el espacio político
de los grupos exesclavistas de la ultraderecha estadounidense
y la familia Bush. El desarrollo de centros productivos, redes
comerciales e infraestructuras costeras (explotación
de yacimientos, plantaciones tropicales, sistemas de invernaderos,
centros maquiladores, hidrovías, carreteras, ferrocarriles,
puertos, sistemas de navegación, etc.) conecta las
redes de ciudades del Golfo que favorecen en lo inmediato
a los grupos empresariales actualmente en el poder político
de los Estados Unidos, por lo que es de esperarse que dentro
del PPP ocurra un rápido impulso a este corredor costero
del Golfo de México, mas que el del istmo de Tehuantepec
o de la costa del Pacífico.
En este sentido, también resulta posible se favorezcan
en el corto plazo dentro del PPP los principales intereses
energéticos y mineros de los "amigos de Bush",
según se lo anunció el Plan Energético
para las Américas firmado en Québec. Agilizando
la pronta privatización de los yacimientos petroleros
y gaseros del sureste de México, así como de
otras infraestructuras petroleras (ductos, plataformas of
shore, petroquímicas, etc.), nuevas hidroeléctricas
(que también implican privatizar cuencas y selvas captadoras
de agua) y plantas carboeléctircas y gasoeléctricas,
las posibles plantas eoloelectricas de la región de
la Ventosa en Tehuantepec, e incluso los yacimientos minerales
energéticos (de uranio) y no energéticos.