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| DECLARACION
DE TAPACHULA
DECLARACION DEL FORO DE
INFORMACION, ANALISIS Y PROPUESTAS
El Pueblo es primero frente a la globalización
12 de mayo de 2001 Reunidos
en la ciudad fronteriza de Tapachula, Chiapas 250 representantes
de 109 organizaciones de la sociedad civil y de productores
de los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador,
Honduras y Nicaragua y de los estados mexicanos de Campeche,
Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco y
Yucatán, realizamos una intensa labor de información
y análisis colectivo y construcción de propuestas
alternativas a la problemática que enfrenta la región
que pretende abarcar el llamado Plan Puebla Panamá.
Considerando que cualquier plan de desarrollo debe ser resultado
de un proceso democrático y no de un proceso autoritario,
rechazamos firmemente el llamado Plan Puebla Panamá
porque es un renovado proyecto de colonización salvaje
de Centroamérica (Sur-Sureste de México y países
centroamericanos), al servicio de los intereses del gran capital,
las transnacionales y de las oligarquías. Un plan que
profundizará aún más el empobrecimiento
de los pueblos y la destrucción de nuestras culturas
y de la naturaleza. Rechazamos categóricamente el intento
de imponer este plan pasando por encima de la voluntad de
los intereses de nuestros pueblos.
Expresamos nuestra propuesta
de impulsar procesos de integración de nuestros pueblos
bajo principios democráticos, de equidad, justicia,
sustentabilidad, emanados de las necesidades y diversidad
cultural, social y económica de cada uno de ellos.
La historia nos ha demostrado que sólo a partir de
un proceso de planeación e integración de abajo
hacia arriba se puede asegurar el respeto a los derechos de
los pueblos, comunidades y sociedad en su conjunto, a partir
del correspondiente respeto a la diversidad. Los participantes
a este Foro demandamos abrir amplios espacios de participación,
información, consulta y debate público entre
la sociedad civil y las instancias gubernamentales. Rechazamos
cualquier simulación de consulta publica, como la que
se ha realizado el gobierno mexicano en algunos estados de
la República. Estos procedimientos antidemocráticos
son violatorios de la fracción sexta del Articulo 169
de la OIT, relativa a los Derechos de los Pueblos Indígenas,
así como de diversos artículos del Protocolo
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la
ONU, que los gobiernos están obligados a respetar y
vigilar que sean respetados.
Afirmamos que, después
de analizar y reflexionar sobre la grave crisis en que se
encuentra la mayoría de los productores y pobladores
de la región, producto de políticas públicas
equivocadas y decididas antidemocráticamente, repetir
y profundizar esos esquemas bajo otro nombre no garantiza
ningún crecimiento ni desarrollo a favor de la mayoría
de la población; al contrario, amenaza con agudizar
la polarización social, la exclusión y la insustentabilidad.
Rechazamos la continuación
de estrategias de inversión autoritarias que, como
muchas de las sugeridas por los organismos financieros multilaterales
como el Banco Mundial y del Banco Interamericano Desarrollo,
no resuelven sino empeoran la situación económica
y sólo sirven para dar garantías al gran capital,
a las empresas transnacionales y a las oligarquías
nacionales y locales.
El Foro consideró que el Plan Puebla Panamá
(PPP) es parte de una estrategia de expansión del capital
que responde a la llamada globalización neoliberal,
misma que busca lograr implantar un Area de Libre Comercio
para las Américas (ALCA). Esta estrategia es impulsada
por el gobierno estadounidense para afianzar sus hegemonía
en el hemisferio; y los gobiernos de la región, tan
neoliberales como el de EUA, se suman incondicionalmente a
la misma estrategia.
El PPP una vez más pretende
ser impuesto, como lo fueron los Programas de Ajuste Estructural
y los Tratados de Libre Comercio, y además abarcar
a todos los países centroamericanos, con la novedad
de que fue anunciado en un principio unilateralmente por el
gobierno mexicano quien actúa en la región como
su principal promotor. Denunciamos todas las estrategias implícitas
orientadas a destruir la economía nacional, campesina
y popular, sustento de la soberanía alimentaria y laboral.
Y por ello llamamos a fortalecer las iniciativas de resistencia,
y de construcción desde abajo de alternativas viables
de índole económica, asociativa, solidarias,
equitativas, sustentables y autogestionarias, como las que
presentaron en el Foro las organizaciones de productores cafetaleros
y de bienes alimentarios básicos.
Rechazamos las acciones de biopiratería y de apropiación
de la diversidad cultural a través de patentes, que
pretenden privatizar los saberes comunitarios. Exigimos seriedad
y cumplimiento por parte de los gobiernos y sus instituciones
a la demanda de moratoria a todos los contratos de bioprospección.
Rechazamos la privatización
de las Areas Naturales Protegidas, como se pretende hacer
en el Corredor Biológico Mesoamericano. Apoyamos las
iniciativas de las Areas Naturales Protegidas Campesinas e
Indígenas.
Rechazamos el comercio y la
importación de alimentos transgénicos (entre
ellos el maíz) por los riesgos ambientales y de salud
pública que supone. Rechazamos la pretensión
de continuar privatizando los derechos sociales a la salud,
educación, electricidad, trasporte, comunicación
y otros, por ser indiscutible obligación de cualquier
gobierno nacional y local.
Llamamos y nos comprometemos a desarrollar y fortalecer todas
las formas de resistencia frente a la imposición de
proyectos ajenos a nuestra realidad y costumbres, así
como apoyar y alentar la construcción de alternativas
productivas y comunitarias. Condenamos enérgicamente
la reproducción de la infame política antiinmigrante
que el gobierno mexicano instrumenta hacia los hermanos centroamericanos,
similar a la que aplica el gobierno estadounidense hacia los
inmigrantes mexicanos y latinos en general. Por ello, exigimos
que cualquier política de integración debe combatir
las raíces de la expulsión de nuestros compatriotas
y en todo caso garantizar sus legítimos derechos humanos
como migrantes.
Rechazamos decididamente la
instrumentación de políticas discriminatorias
de los flujos migratorios que pretende clasificar a los grupos
humanos por origen, género, edad y raza, demandando
en contrapartida una especial atención a cada uno de
ellos. Los centroamericanos migrados en los EE.UU son parte
de los pueblos mesoamericanos, y al tiempo que se defienden
sus derechos como personas y migrantes, debemos buscar que
participen en el desarrollo de sus países de origen.
Nos sumamos al rechazo que
el Congreso Nacional Indígena ha expresado hacia la
distorsionada ley de Derechos y Cultura Indígena que
la mayoría del Poder Legislativo mexicano emitió,
negando a los Pueblos Indios la condición de sujetos
de derecho, así como la autonomía y el disfrute
pleno de sus territorios y de sus recursos naturales. Exigimos
se retome la Ley Cocopa y se incorpore a la Constitución.
Manifestamos nuestro rechazo a la pretensión de imponer
procesos de integración subordinada y autoritaria de
nuestros pueblos con el uso de los ejércitos, o la
intimidación castrense. Exigimos la suspensión
y cancelación definitiva de los operativos y bases
estadounidenses en territorios de nuestro pueblos. Nos solidarizamos
con la exigencia del pueblo de Colombia de cancelar el Plan
contrainsurgente y de invasión del imperio estadounidense.
Exigimos la liberación
de Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, campesinos ecologistas
presos de la Sierra de Guerrero, por defender sus bosques
del saqueo que practican las empresas transnacionales.
Denunciamos la violación
de los derechos reproductivos de las mujeres mediante el control
natal forzado y la esterilización, impuesta por programas
públicos alentados desde los organismos financieros
internacionales como el Banco Mundial. Frente a este panorama,
urgimos un rechazo a los megaproyectos incluidos en el Plan
Puebla Panamá, y exigimos a los gobiernos de nuestros
países un debate público e informado que incluya
los impactos económicos, sociales, culturales y ambientales
y la discusión de proyectos alternativos de desarrollo
e inversión.
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